Un EEG registra la actividad eléctrica del cerebro detectada por los electrodos que se colocan en el cuero cabelludo. Los médicos usan grabaciones de EEG para ayudar en el diagnóstico de diversas afecciones neurológicas, incluidos mareos, trastornos convulsivos, derrames cerebrales y trastornos cerebrales degenerativos. También se utiliza para identificar causas orgánicas de afecciones psiquiátricas y discapacidades en niños.